miércoles, 31 de agosto de 2011

ARAÑAS

Pasito a pasito, hilo tras hilo, el araño se acerca a la araña.
Le ofrece música, convirtiendo la telaraña en arpa, y danza para ella, mientras poquito a poco va acariciando, hasta el desmayo, su cuerpo de terciopelo.
Entonces, antes de abrazarla con sus ocho brazos, el araño envuelve a la araña en la telaraña y la ata bien atada. SI NO LA ATA, ELLA LO DEVORA DESPUÉS DEL AMOR.
Al araño no le gusta nada esta costumbre de la araña, de modo que AMA y HUYE antes de quela prisionera se despierte y exija el servicio completo de cama y comida.
¿Quién entiende al araño? Ha podido amar sin morir, se ha dado maña para cumplir esa hazaña, y ahora que está a salvo de su saña, EXTRAÑA A LA ARAÑA.


Eduardo Galeano "BOCAS DEL TIEMPO"

martes, 26 de abril de 2011

lunes, 25 de abril de 2011

Peces


¿Señor o señora? ¿O los dos a la vez? ¿O a veces él es ella, y a veces ella es él? En las profundidades de la mar, NUNCA SE SABE.
Los meros, y otros peces, son virtuosos en el arte de cambiar de sexo sin cirugías. Las hembras se vuelven machos y los machos se convierten en hembras con asombrosa facilidad, y nadie es objeto de burla ni acusado de traición a la naturaleza o a la ley de Dios.

EDUARDO GALEANO, "BOCAS DEL TIEMPO" 
<< ¿Se llama lujuria eso de entrar en alguien y perderse allí adentro y nunca más salir? >>

Historia clínica



Informó que sufría taquicardia cada vez que lo veía, aunque fuera de lejos.
Declaró que se le secaban las glándulas salivales cuando él la miraba, aunque fuera de refilón.
Admitió una hipersecreción de las glándulas sudoríparas cada vez que él le hablaba, aunque fuera para contestarle el saludo.
Reconoció que padecía graves desequilibrios en la presión sanguínea cuando él la rozaba, aunque fuera por error.
Confesó que por él padecía mareos, que se le nublaba la visión, que se le aflojaban las rodillas. Que en los días no podía parar de decir bobadas y en las noches no conseguía dormir.
- Fue hace mucho tiempo, doctor -dijo-. Yo nunca más sentí nada de eso.
El médico arqueó las cejas:
- ¿Nunca más sintió nada de eso?
Y diagnosticó:
- Su caso es grave.

EDUARDO GALEANO, "BOCAS DEL TIEMPO"

domingo, 24 de abril de 2011





"¡Quién puede creer que no hay alma detrás de esos ojos luminosos!"
Théopile Gautier, escritor, 1811-1872